¡¡¡Hola, madafakers!!!... ¿Cómo están todos? Aquí el loco, dando los últimos coletazos al verano, ya que es mi última semana de vacaciones, y luego volvemos nuevamente a esa rueda de hámster que es esta sociedad de consumo... o terminemos en el próximo apocalipsis de Netflix. Sea como sea, agosto es un mes bastante importante, no solo por las vacaciones, sino porque, gracias a mi señora madre, es este mes cuando nací... y por esa razón caen algunas películas en mi colección. Por cierto, gracias a todos por sus saludos ese día.
Por lo tanto, acabo de hacer un clickbait... mira cómo sé hacer marketing... ¡¡¡jejej!!!. El otro día estuve por el Outlet de San Vicente y, en la tienda de El Corte Inglés, me encontré una estantería llena de películas de saldo (me parece que las ventas del formato físico no van muy bien, para variar). Y como un cerdo empecé a revolver, rebuscando entre la maraña de cine indie y comedias románticas de Antena 3; y mientras uno intenta convencerse de que ya tiene suficientes películas, siempre aparece alguna que otra joyita que te susurra desde la estantería... cómprame, cómprame.
Hoy tenemos algo de culto, cine extremo, zombies, terror psicológico y alguna que otra película que probablemente no debería estar al alcance de una persona con una tarjeta de crédito. Pero bueno... aquí hemos venido a hablar de cine, no de responsabilidad financiera... por lo tanto, ¡¡¡EMPEZAMOS!!!
Último dato... desde 2019 no hago una entrada de compras.
EL MAL QUE HACEN LOS HOMBRES – 2015
La primera adquisición de este mes es El mal que hacen los hombres, película española dirigida por Ramón Térmens y estrenada en 2015. Y aquí cambiamos un poco de tercio porque no todo va a ser monstruos, zombies, mutaciones y gente con problemas serios de personalidad.
Aunque pensándolo bien... en esta película tampoco es que falten precisamente. La historia nos mete de lleno en el mundo del crimen organizado, los secuestros y la violencia, siguiendo a un sicario que recibe el encargo de custodiar a un hombre secuestrado. Y claro... lo que en principio parece un trabajo más termina convirtiéndose en algo bastante más complicado.
Porque al final resulta que el ser humano puede ser bastante más hijo de perra que cualquier criatura salida de una película de terror. Y eso es algo que siempre me ha gustado del cine, a veces basta con poner a cuatro seres humanos encerrados en una habitación y dejar que empiecen a tomar decisiones. El resultado puede ser bastante más terrorífico.
Esta era una de esas películas que tenía pendientes y finalmente ha terminado formando parte de la colección. Una más para la estantería.
MELANIE: APOCALIPSIS ZOMBIE
La siguiente adquisición es Melanie: Apocalipsis Zombie, título con el que llegó a España The Girl with All the Gifts, y sí...VOLVEMOS A LOS ZOMBIES. Porque parece que por mucho que pasen los años uno nunca termina de cansarse de los muertos vivientes. Esta película está basada en la novela de y nos presenta un mundo devastado por una infección que ha dejado a la humanidad prácticamente contra las cuerdas.
Pero aquí hay una pequeña diferencia. La protagonista, Melanie, es una niña que pertenece a una segunda generación de infectados y que, pese a su condición, conserva ciertas capacidades que la diferencian de los demás. Y ahí es donde la película empieza a jugar con una idea que me resulta bastante interesante, ¿si estos seres no fueran simplemente una enfermedad?, ¿si fueran algo más?
¿Y si lo que estamos viendo no fuera necesariamente el final de la humanidad, sino el principio de otra cosa? Ya estamos otra vez con estas cosas... El ser humano intentando sobrevivir mientras aquello que ha creado comienza a sustituirlo. Muy tranquilizador todo.
La película tiene además ese punto de ciencia ficción postapocalíptica que me gusta bastante y que hace que no sea simplemente otra película de zombies dando vueltas por ahí buscando a quién comerse. Así que otra que se viene para casa.
EXCISION – 2012
Y ahora viene una de esas películas que cuando uno la enseña a alguien probablemente provoca una reacción del tipo... ¿Pero qué coño compras tú?
Pues Excision, señoras y señores.
Película de 2012 dirigida por Richard Bates Jr. Aquí tenemos a Pauline, una adolescente bastante peculiar que siente una fascinación enfermiza por la medicina, las operaciones quirúrgicas y todo aquello relacionado con la sangre y el cuerpo humano.
Vamos... una muchacha encantadora, de esas que cualquier madre estaría encantada de llevar a casa para que se hiciera amiga de su hija.
Pauline vive además una adolescencia bastante complicada, con problemas familiares, inseguridades y una personalidad que digamos que no termina de encajar demasiado bien con el resto del mundo. Y todo esto lo vamos viendo acompañado de unas fantasías bastante... particulares, muy particulares.
De esas que hacen que uno se quede mirando la pantalla pensando... bueno... creo que esto se le está yendo un poquito de las manos. La película mezcla horror corporal, humor negro, adolescencia y bastante mala leche. Y precisamente por eso tenía ganas de tenerla en la colección.
Porque ya saben ustedes que aquí no discriminamos. Si una película puede resultar incómoda, desagradable, enfermiza o directamente hacer que alguien abandone el salón... Tiene posibilidades de acabar en mi estantería.
TROUBLE EVERY DAY – 2001
Y llegamos a la última adquisición de este mes, y probablemente a la más peculiar de todas.
Trouble Every Day, película francesa de 2001 dirigida por Claire Denis y protagonizada por Vincent Gallo y Béatrice Dalle.
Aquí ya entramos en terrenos bastante más complicados, porque esta no es una película de terror convencional, tenemos deseo, obsesión, violencia, sangre y una relación bastante jodida con el propio cuerpo.
La película gira alrededor de unos personajes dominados por unos impulsos que no parecen capaces de controlar y que terminan llevando el deseo hasta un terreno bastante más oscuro, y cuando digo oscuro... pues eso, MUY OSCURO.
Es una película que se mueve mucho más por las sensaciones que por la estructura tradicional de una película de terror.
Aquí la cosa es bastante más fría, más enfermiza, más incómoda.
Posiblemente bastante más difícil de explicar a alguien sin que piense que uno tiene serios problemas mentales, pero precisamente por eso me interesa.
El jugar con nuestros propios instintos y llevarlos hasta un lugar donde ya no sabemos muy bien si estamos viendo una historia de terror, una historia de deseo o directamente una pesadilla.
Y claro... una película así no podía faltar en mi colección.
Y hasta aquí las adquisiciones de agosto... pues estas son las cuatro nuevas criaturas que han pasado a engrosar las filas de mi infame filmoteca.
No he querido profundizar en ellas porque creo que seria interesante explorarlas con su debido tiempo. Si tienen alguna recomendación para hacer, estoy encantado de leerlos en comentarios.
Y eso significa que tarde o temprano tendré que pasar por el su correspondiente visionado, porque esta claro que ejercer ese ejercicio hedonista, que es comprar películas está muy bien... pero luego viene la parte complicada... que es verla.
Que parece una tontería, pero cuando uno empieza a acumular películas como si estuviera preparando un búnker para el próximo apocalipsis de Netflix, la cosa se complica.
Así que nada... como si fuéramos una persona con síndrome de Diogenes no diagnostico, seguiremos aumentando la colección, buscando esas pequeñas joyas escondidas entre toneladas de películas.
Y seguiremos dejando que la estantería crezca mientras la cartera llora desconsoladamente en una esquina, como debe ser.
Un saludo, amigos... y nos vemos en la próxima.
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